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Olhe para dentro

Título: Arte, vocabulario, tesoro y catecismo de la lengua guaraní
Título:Coleção de 4 volumes (1a ed.: 1639-1640)
Asunto: Cultura guarani, etnografia, linguística, história
Año: 2011
Autor: Antonio Ruiz de Montoya
Publicación: Bartomeu Melià
Formato: 20x14,5x10,5 cm / 7.9x5.7x4.1 pulg.
Número de páginas: 1794
Peso: 5.1 lbs / 2.4 kg
Editorial: CEPAG
Edición: 1
ISBN: Vol. 1: ISBN: 9789995349127
ISBN: Vol. 2: ISBN: 9789992584920
ISBN: Vol. 3: ISBN: 9789995349110
ISBN: Vol. 4: ISBN: 9789995349097
ISBN:
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Antonio Ruiz de Montoya

Arte, vocabulario, tesoro y catecismo de la lengua guaraní (1639-1640) [4 volumes]

José Maria Rodrigues:
Título:«Antonio Ruíz de Montoya, considerado actualmente uno de los más perspicaces lingüistas que haya tenido la América meridional, consiguió su merecida fama gracias a la composición y publicación de una obra extensa y considerable, realmente monumental, que abarca los principales aspectos de la lengua guaraní» (Melià, Arte de la lengua guaraní, 2011:9)
Título:Antonio Ruíz de Montoya nació en Lima, Perú, en 1585, la misma capital que lo vio por última vez, ya con fama de santidad, en 1652. Bartomeu Melià nació en Porreres, Mallorca, España, en 1932, tierra que ahora –en 2011- lo recibe de brazos abiertos para otorgarle un reconocimiento –el Premio Bartolomé de las Casas- por su entrega a las causas de los pueblos indígenas del Paraguay, Brasil Argentina y Bolivia. Montoya y Melià, hombres de sus respectivos tiempos, unidos por un ideal, la lucha en defensa de la lengua y de la Nación guaraní; una orden, la Compañía de Jesús; una lengua, el guaraní; y un país, el Paraguay.
Título:Dos vidas, muchos dones y un destino que los une. En Paraguay se encuentran, pese a los 342 años que separan la llegada de Montoya a Loreto, en 1612, y la del Pa’i Melià a Asunción, en 1954. El primero, tuvo como profesores al pueblo guaraní de la época; el segundo, tuvo la fortuna de contar con la ayuda de dos insignes maestros, León Cadogan y el padre Antonio Guasch, quienes le enseñaron los secretos del Tapé Avirú que conduce al alma del pueblo guaraní.
Título:Entre 1639 y 1640, en la corte de Felipe IV, Montoya presenta la obra completa –Tesoro (1639), Arte, Vocabulario y Catecismo (1640) de la lengua guaraní. La misma obra que, en 2011, el padre Melià entrega a S. A. R. el Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón y Grecia, con motivo del recibimiento del premio Bartolomé de las Casas. Casi 372 años después que el mundo vislumbró por primera vez el monumental trabajo del limeño Montoya, Bartomeu Melià rinde homenaje a ese genial e intrépido lingüista, reeditando su obra completa y compartiendo con él un galardón en el Palacio de la Zarzuela en España. Una vez más, esos dos ilustres jesuitas “se encuentran” y hablan la misma lengua: el guaraní.
Título:Tras esta breve introducción, me limitaré a compartir algunas reflexiones sobre cada uno de los libros que componen la presente edición de lujo, publicada, de la mano del P. Bartomeu Melià, por primera vez en Paraguay, con motivo de las festividades del Bicentenario patrio.

El Arte (1640), primera gramática de la lengua guaraní, en donde Montoya hace alarde de su faceta de gramático, constituye la obra de referencia que sirvió de base fundamental para todos los posteriores libros de su género, a saber, las gramáticas del P. Guasch, Melià, entre otras. Sistematizar la lengua no es tarea fácil, y Montoya, pese a no tener una preparación académica específica, echa mano de sus conocimientos de latín, y, probablemente, inspirado por el método del jesuita portugués, Manuel Álvares (1526-1583), “que se había vuelto obligatorio en casi todos los colegios de la Compañía de Jesús, tanto de Europa como de América” (Arte, 2011:16), reduce la lengua guaraní a un conjunto de reglas que refleja la estructura sintáctica y fonológica de la lengua a partir de muestras de habla empleadas en aquel entonces. Es importante destacar que este trabajo, hito de dicha lengua, escrito hace casi 400 años, presenta las clases de palabras y/o partes de la oración –sus respectivas naturalezas y funciones- tal y como se hace hoy en día, lo que demuestra que todavía es muy actual. Cabe señalar que el autor, yendo más allá de las reflexiones teóricas, y proponiendo, tras perspicaces observaciones, la complementación idónea para el estudio y aprendizaje de la citada lengua, sitúa al guaraní al mismo nivel del castellano y del portugués, cuyas primeras gramáticas se escribieron, en 1492 -Antonio de Nebrija-, y en 1536 –Fernando de Oliveira-, respectivamente. En suma, la gramática de Montoya, en consonancia con la tradición, se articula en torno a una unidad fundamental, la palabra, y a partir del análisis morfológico de los elementos que la componen, es decir, raíces, partículas…, se logra un conocimiento preciso de las formas de flexión –conjugación y “declinación”-, de la formación de palabras y de las distintas categorías. La transliteración del texto guaraní a una ortografía moderna evidencia el innegable valor del trabajo y deja patente lo acertado que estaba el Pe. Montoya.

En lo que concierne al Vocabulario (1640), que complementa el Arte, con una versión bilingüe castellano-guaraní, y cuya nueva edición salió a luz en 1993, destacamos una característica que parece haber pasado por alto en la mayoría de las reseñas que se hicieron sobre esta obra: su valor como tratado de fraseología. En aquel entonces Montoya ya sabía la importancia que tiene un vocablo cuando está inmerso en un contexto. Como señala Firth (1957:11), “you shall know a Word by the company it keeps” –usted conocerá una palabra por la compañía que tiene. En este sentido, el padre Montoya recoge frases, refranes, modismos, proverbios y otras unidades que presentan un cierto grado de fijación o idiomaticidad –total o parcial- en la lengua guaraní y las dispone en una especie de lexicón, verbi gratia: Che poity hovasávo; teko katukue; kuarasy reikieha; aguyjete’i che reko; etc. El resultado, más que un mero vocabulario de las palabras más frecuentes en la lengua de la época, constituye una obra de fraseología, donde los vocablos recobran vida en las unidades fraseológicas y los significados y acepciones surgen del contexto. Si bien el Pe. Montoya parece no haber prestado siempre atención a los elementos fraseológicos, lo hizo de manera proficiente y sistemática, integrando la fraseología en el primer diccionario bilingüe de la lengua guaraní. La importancia de este acto, debido a sus dimensiones pragmáticas y sociales, no puede pasar inadvertida, no sólo desde un punto de vista traductológico, ya que denota el dominio de la fraseología en la lengua fuente –español- y en la lengua meta –guaraní-, sino también desde una perspectiva didáctica, sobre todo para la enseñanza-aprendizaje del guaraní como segunda lengua y/o lengua extranjera.

Por último, pese a que fue el primero de los cuatro libros publicados por Montoya, destacamos el Tesoro de la lengua guaraní (1639), no solo como el primer gran diccionario de la lengua autóctona del Paraguay sino como una verdadera enciclopedia de dicha lengua. Consciente de que “verba volant” y “scripta manent”, Montoya escribe una obra lexicográfica bilingüe –guaraní/español- que solo encuentra parangón en el Tesoro de la lengua castellana o española –monolingüe-, del erudito Sebastián de Covarrubias, publicado en 1611. Esta obra cumbre de la lexicografía española, que sirvió de referencia para la recopilación del Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española (1726-1739), tiene en el homónimo guaraní su retrato más fiel. Tan solo 28 años han pasado entre ambas publicaciones, lo que pone de manifiesto lo vanguardista que fue Montoya en su época. El Tesoro de Montoya, cuya nueva edición presenta una ortografía tanto castellana como guaraní actualizada, no se limita a presentar una lista de vocablos con su respectiva traducción al guaraní, sino que, mediante muestras de habla, al igual que ocurre con el Vocabulario, contextualiza la palabra, remitiéndonos a situaciones y usos concretos de la lengua. Asimismo, vale destacar que la meticulosa y paciente descripción que hace Montoya de algunas palabras, mediante los innúmeros ejemplos que aporta, nos dibuja con claridad y riqueza de detalles el modus vivendi de los guaranís de esa época. Por todo ello, este trabajo es, sin lugar a dudas, una invaluable pieza de la lexicografía latinoamericana.

En relación al Catecismo (1640), mis parcos conocimientos sobre la educación de la fe solo me permiten hacer alusión a la brillante introducción presentada en la nueva edición, que es nada más nada menos que una reseña del citado libro. Este trabajo bilingüe –guaraní-español-, al igual que el Arte, conserva las características editoriales y el contenido originales, en edición facsímil, y presenta una transliteración del texto –llevado a cabo por Melià y Angélica Otazú-, en guaraní y en castellano, en una ortografía moderna de ambos idiomas. (Verifique la edición 2008.)

Conozca también:
Wolf Dietrich (Instituto de Lingüística Románica, Universidad de Münster-Alemaña). Aporte lingüístico de la obra de Antonio Ruiz de Montoya para el estudo del cuerpo. (Prefacio del libro de Graciela Chamorro. Decir el Cuerpo. Historia y etnografía del cuerpo en los pueblos Guaraní.)
"La ecología cultural guaraní es su lengua
y su tradición religiosa (...) Los Guaraní
son verdaderamente 'teólogos de la selva'.".
El video de la entrevista con Bartomeu Melià
- el editor de la obra, galardonado con el premio
"Bartolomé de las Casas" por la entrega a las causas
de los Pueblos indígenas del Paraguai, Brasil,
Argentina y Bolivia. (15:27)
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